Desperté y vi como rayos y truenos ahuyentaban a los animales,
Sentí la fría lluvia correr por mi cuerpo,
Vi, como la luna daba paso al sol, y comprendí tanto los periodos climáticos como el ciclo del día y la noche.
Busqué mi alimento por diversos lugares en compañía de mi mujer y mis hijos.
Por las noches un gran fuego calentaba nuestros cuerpos y un sabroso animal recomponía nuestras energías.
Piedras y huesos fueron mis primeras herramientas con las cuales me abrí paso por el mundo.
Conocí el dolor y el sufrimiento por la desaparición de mis cercanos,
Luego comprendí esto y le llamé muerte al sueño interminable.
Cavé la tierra y enterré allí a mi familia para que los animales no osaran comer sus cuerpos muertos y para volver allí, al lugar donde cayeron, muertos, muertos por las adversidades de la vida.
Seguí mi camino guiado por el hambre y el sueño, conocí a hombres y mujeres que buscaban lo mismo y decidimos caminar juntos por la naturaleza interminable, y que a veces no podíamos dominar ni prever.
Sentí la soledad y el peso del recuerdo, pero me alegré ante la presencia femenina,
Y volví a soñar bajo el calor del fuego.
Recuerdo que construimos hogares y domesticamos a algunos animales, y que también tuvimos guerras con pueblos poderosos.
Sentí nuevamente el dolor de la muerte, pero me levanté con la convicción del sol renaciente que quemaba mi pecho descubierto bajo el sonar de los tambores antes de empezar otra batalla.
Vengamos nuestras muertes y ensanchamos nuestras fronteras.
Por ese entonces, sólo queríamos vivir seguros y de una manera óptima, acorde a nuestra vitalidad.
Seguimos explorando el paisaje inhóspito y surcamos los mares en busca de tierras fértiles que dieran a basto las exigencias de nuestros fuertes y vigorosos hijos.
Ya, un anciano, me senté a relatar mis historias a mis nietos, juntos construimos el inicio y los finales de nuestra sabiduría, y concluimos que las existencias humanas están y seguirán estando plagadas del dolor, pero que bajo el calor del hogar y de la aventura y del riesgo nos hacemos más fuertes, y esto nos permite volver y seguir soñando con nuestro bienestar, con nuestra felicidad.
lunes, 20 de julio de 2009
Herencia conceptual
Dentro del entendimiento humano,
dentro de nuestra lógica racional,
existen conceptos impuestos
que le dan sentido a nuestro transitar.
configuran nuestras cosmovisiones, nuestros comportamientos
e incluso nuestro sentir,
haciendo de nuestras vidas una sucesión
de evoluciones del lenguaje y su fluir.
Así con las palabras describimos el mundo,
así también lo tildamos de bueno o de malo,
y gracias a ello vivimos de un bienestar
que esperamos sea eterno,
o que por lo menos dure lo suficiente
y que nos permita estar en paz.
Pero las adversidades están y estarán presentes
(la historia de la humanidad da cuenta de ello)
en la vida del ser humano.
El reto es y seguirá siendo el mismo de antaño:
adaptarse al medio y seguir disfrutando,
porque ¿creen ustedes que para sufrir hemos nacido?
o ¿hemos nacido para torturar, castigar nuestro organismo, nuestra mente
con conceptos de martirio?
Entonces la pregunta que se devela ante este misterio
podría ser ¿qué hacer frente al tormento que provocan tales conceptos?
Someterse, rebelarse, liberarse ante un léxico denigrante y decadente.
Aún se me vienen a la mente las enseñanzas de un antiguo maestro;
aceptar la carga impuesta en la soledad del desierto,
como si fuéramos camellos o
romper fieramente los designios establecidos con la fuerza de un yo quiero.
O finalmente vivir y disfrutar de la inocencia de un duro y difícil juego.
dentro de nuestra lógica racional,
existen conceptos impuestos
que le dan sentido a nuestro transitar.
configuran nuestras cosmovisiones, nuestros comportamientos
e incluso nuestro sentir,
haciendo de nuestras vidas una sucesión
de evoluciones del lenguaje y su fluir.
Así con las palabras describimos el mundo,
así también lo tildamos de bueno o de malo,
y gracias a ello vivimos de un bienestar
que esperamos sea eterno,
o que por lo menos dure lo suficiente
y que nos permita estar en paz.
Pero las adversidades están y estarán presentes
(la historia de la humanidad da cuenta de ello)
en la vida del ser humano.
El reto es y seguirá siendo el mismo de antaño:
adaptarse al medio y seguir disfrutando,
porque ¿creen ustedes que para sufrir hemos nacido?
o ¿hemos nacido para torturar, castigar nuestro organismo, nuestra mente
con conceptos de martirio?
Entonces la pregunta que se devela ante este misterio
podría ser ¿qué hacer frente al tormento que provocan tales conceptos?
Someterse, rebelarse, liberarse ante un léxico denigrante y decadente.
Aún se me vienen a la mente las enseñanzas de un antiguo maestro;
aceptar la carga impuesta en la soledad del desierto,
como si fuéramos camellos o
romper fieramente los designios establecidos con la fuerza de un yo quiero.
O finalmente vivir y disfrutar de la inocencia de un duro y difícil juego.
Concepciones paralelas
Se juntaron como de costumbre en la casa de ella. El, más ansioso que nunca temblaba preso de un nerviosismo inusual en su personalidad. Ella tenía todo planeado, sabía la hora de llegada de sus padres y la ropa con que cautivaría a Roberto, él sabía que su primera vez iba a ser algo que recordaría toda su vida, puesto que el estar con el amor de su vida era un evento único.
Ellos en cambio, fueron presos de una loca pasión, no se conocían lo suficiente ni se querían en absoluto, es más era la primera vez que se veían, pero aún así no sintieron pudor alguno y vivieron una noche encantadora.
Desgraciadamente ella caminaba sola por una oscura calle, había discutido con su novio y decidió alejarse de él. Fue violentamente ultrajada por un miserable, cobarde y alcoholizado hombre que a esas horas de la noche se encontraba por el lugar.
Había sido aquel, un verano caluroso y los veraneantes ya comenzaban a retirarse del balneario y regresaban en caravanas a sus hogares, casi todos, menos Matilde, quien aún no se recuperaba del todo en el hospital regional.
Cuando Roberto se enteró gritó de alegría y Felisia lloró de felicidad, en cambió ella lloró de temor y él gritó de rabia. El alcohol y las drogas no les había permitido premeditar nada.
Cuando Aníbal se enteró corrió de prisa al hospital a ver a su amada. Lo que los doctores le contaron fue sin duda lo más difícil que le había tocado vivir. Su amada fue asaltada y violada por un desconocido que aún seguía prófugo de la justicia.
Los padres de Felisia y de Roberto esperaron con ansias el nacimiento del que era su primer nieto, mientras que los padres de ella no le prestaron apoyo durante la etapa de embarazo, y del padre de aquel bebe, nunca más se supo.
Tanto la familia de Matilde como Aníbal optaron por brindarle el apoyo emotivo a la victima de aquel macabro delito sexual, que trajo como consecuencia un embarazo no deseado. Por aquel entonces, las autoridades de turno, conservadoras y no tolerantes de las libertades individuales, habían prohibido el suministro de la pastilla anticonceptiva que pudo poner fin al sufrimiento de tener un hijo producto de una violación. Y a era tarde y no había vuelta atrás, pero Matilde tuvo el incondicional apoyo de su familia y de Aníbal; el hijo nacería y sería tratado como se merece una criatura indefensa y desprovista de cariño, es decir, como un ser normal.
Una vez nacido Esteban, hijo de Felisia y de Roberto, por quien ocuparon grandes cantidades de tiempo y de cuidado tanto en su educación como en la entrega de valores y hábitos de disciplina, ideales para que el niño creciera acorde a las exigencias que imponía la sociedad y el sistema de turno, fueron sintiendo la gratificación de ver a Esteban cumplir paso a paso las metas que el y sus padres le habían inculcado.
Mientras que el hijo de ella nació y fue criado, como antiguamente se denominaba al acto de entregarle las herramientas necesarias para que se adaptase a la vida. Valentín y su madre tuvieron que irse a vivir a la casa de una de las amigas de ella, ya que sus padres optaron por echarla del hogar, puesto que el embarazo constituyó una vergüenza para la familia, la que no tranzó ni pensó en el valor humano del indefenso e inocente Valentín.
Para Aníbal y Matilde las cosas no fueron nada de fáciles puesto que aunque se empeñaron en ocultar el modo de gestación de aquel bebe que no conocería quizás a su verdadero progenitor, la gente se enteró del suceso ocurrido el verano anterior y comenzaron a realizar conjeturas que terminaron por afectar aún más el desarrollo del hijo de Matilde. Pero aunque el hijo no fue concebido de manera normal, Tanto Matilde como el noble Aníbal dieron todo de su parte para hacer de la vida de aquel niño, una vida normal y corriente.
Esteban ingreso a la escuela y fue un alumno exitoso, contó desde sus primeros años educativos con los medios suficientes para convertirse en un chico exitoso. En cambio Valentín al venir de un hogar mal constituido, presentó serios problemas conductuales que desembocaron en una pronta deserción escolar, terminando de esta forma en un joven con altos índices de riesgo social. Para que hablar del hijo de Matilde, quien por motivos que se desconocen se enteró del modo de su procreación y constituyó un problema para la relación entre su madre y Aníbal, los que finalmente decidieron no seguir juntos. Valentín se propuso encontrar sin darse descanso a su miserable padre, con el objetivo de eliminarlo y poner fin de esta forma al dolor y al sufrimiento de que era objeto en su mente.
Estos ahora tres jóvenes, cada uno con objetivos distintos en sus vidas debieron preguntarse por el valor de la familia en un determinado momento, pero sin lugar a dudas, cada uno miró el fenómeno desde distintas perspectivas y concluyeron que sus sentidos existenciales diferían principalmente por el modo en como fueron concebidos por sus padres.
De esta forma siguieron pasando los años y cada uno de estos jóvenes fueron integrándose a la sociedad y al sistema de manera distinta, por ejemplo Esteban ejercía la profesión de psicología y era un profesional exitoso, Valentín terminó siendo un sujeto con tendencias maniaco-depresivas las cuales le impedían disfrutar de las bondades de la vida, y su situación económica no le ayudaba a prosperar de manera acorde a los modelos que se presentaban estereotipados en la sociedad. El hijo de Matilde abandonó su hogar siendo un adolescente y dejó de tener contacto con su madre a la cual no toleraba ni respetaba, menos la necesitaba emocionalmente, convirtiéndose
en un reconocido delincuente de la capital. Pero algo debía ocurrir en las vidas de estas personas que tenían un pasado común, el que sus padres habían asistido el mismo verano inolvidable para algunos, molestos para otros y difícil de sobrellevar para el resto. Llegó nuevamente un nuevo verano y por las casualidades y coincidencias de la vida se toparon estos tres hombres concebidos paralelamente, quizás uno pensaba en descansar del fatigante trabajo, otro disfrutar de manera distorsionada su estadía en aquel balneario, y el último en sacar el máximo provecho a las vacías y desocupadas casas que por aquel fin de temporada quedaban sin habitantes.
Ellos en cambio, fueron presos de una loca pasión, no se conocían lo suficiente ni se querían en absoluto, es más era la primera vez que se veían, pero aún así no sintieron pudor alguno y vivieron una noche encantadora.
Desgraciadamente ella caminaba sola por una oscura calle, había discutido con su novio y decidió alejarse de él. Fue violentamente ultrajada por un miserable, cobarde y alcoholizado hombre que a esas horas de la noche se encontraba por el lugar.
Había sido aquel, un verano caluroso y los veraneantes ya comenzaban a retirarse del balneario y regresaban en caravanas a sus hogares, casi todos, menos Matilde, quien aún no se recuperaba del todo en el hospital regional.
Cuando Roberto se enteró gritó de alegría y Felisia lloró de felicidad, en cambió ella lloró de temor y él gritó de rabia. El alcohol y las drogas no les había permitido premeditar nada.
Cuando Aníbal se enteró corrió de prisa al hospital a ver a su amada. Lo que los doctores le contaron fue sin duda lo más difícil que le había tocado vivir. Su amada fue asaltada y violada por un desconocido que aún seguía prófugo de la justicia.
Los padres de Felisia y de Roberto esperaron con ansias el nacimiento del que era su primer nieto, mientras que los padres de ella no le prestaron apoyo durante la etapa de embarazo, y del padre de aquel bebe, nunca más se supo.
Tanto la familia de Matilde como Aníbal optaron por brindarle el apoyo emotivo a la victima de aquel macabro delito sexual, que trajo como consecuencia un embarazo no deseado. Por aquel entonces, las autoridades de turno, conservadoras y no tolerantes de las libertades individuales, habían prohibido el suministro de la pastilla anticonceptiva que pudo poner fin al sufrimiento de tener un hijo producto de una violación. Y a era tarde y no había vuelta atrás, pero Matilde tuvo el incondicional apoyo de su familia y de Aníbal; el hijo nacería y sería tratado como se merece una criatura indefensa y desprovista de cariño, es decir, como un ser normal.
Una vez nacido Esteban, hijo de Felisia y de Roberto, por quien ocuparon grandes cantidades de tiempo y de cuidado tanto en su educación como en la entrega de valores y hábitos de disciplina, ideales para que el niño creciera acorde a las exigencias que imponía la sociedad y el sistema de turno, fueron sintiendo la gratificación de ver a Esteban cumplir paso a paso las metas que el y sus padres le habían inculcado.
Mientras que el hijo de ella nació y fue criado, como antiguamente se denominaba al acto de entregarle las herramientas necesarias para que se adaptase a la vida. Valentín y su madre tuvieron que irse a vivir a la casa de una de las amigas de ella, ya que sus padres optaron por echarla del hogar, puesto que el embarazo constituyó una vergüenza para la familia, la que no tranzó ni pensó en el valor humano del indefenso e inocente Valentín.
Para Aníbal y Matilde las cosas no fueron nada de fáciles puesto que aunque se empeñaron en ocultar el modo de gestación de aquel bebe que no conocería quizás a su verdadero progenitor, la gente se enteró del suceso ocurrido el verano anterior y comenzaron a realizar conjeturas que terminaron por afectar aún más el desarrollo del hijo de Matilde. Pero aunque el hijo no fue concebido de manera normal, Tanto Matilde como el noble Aníbal dieron todo de su parte para hacer de la vida de aquel niño, una vida normal y corriente.
Esteban ingreso a la escuela y fue un alumno exitoso, contó desde sus primeros años educativos con los medios suficientes para convertirse en un chico exitoso. En cambio Valentín al venir de un hogar mal constituido, presentó serios problemas conductuales que desembocaron en una pronta deserción escolar, terminando de esta forma en un joven con altos índices de riesgo social. Para que hablar del hijo de Matilde, quien por motivos que se desconocen se enteró del modo de su procreación y constituyó un problema para la relación entre su madre y Aníbal, los que finalmente decidieron no seguir juntos. Valentín se propuso encontrar sin darse descanso a su miserable padre, con el objetivo de eliminarlo y poner fin de esta forma al dolor y al sufrimiento de que era objeto en su mente.
Estos ahora tres jóvenes, cada uno con objetivos distintos en sus vidas debieron preguntarse por el valor de la familia en un determinado momento, pero sin lugar a dudas, cada uno miró el fenómeno desde distintas perspectivas y concluyeron que sus sentidos existenciales diferían principalmente por el modo en como fueron concebidos por sus padres.
De esta forma siguieron pasando los años y cada uno de estos jóvenes fueron integrándose a la sociedad y al sistema de manera distinta, por ejemplo Esteban ejercía la profesión de psicología y era un profesional exitoso, Valentín terminó siendo un sujeto con tendencias maniaco-depresivas las cuales le impedían disfrutar de las bondades de la vida, y su situación económica no le ayudaba a prosperar de manera acorde a los modelos que se presentaban estereotipados en la sociedad. El hijo de Matilde abandonó su hogar siendo un adolescente y dejó de tener contacto con su madre a la cual no toleraba ni respetaba, menos la necesitaba emocionalmente, convirtiéndose
en un reconocido delincuente de la capital. Pero algo debía ocurrir en las vidas de estas personas que tenían un pasado común, el que sus padres habían asistido el mismo verano inolvidable para algunos, molestos para otros y difícil de sobrellevar para el resto. Llegó nuevamente un nuevo verano y por las casualidades y coincidencias de la vida se toparon estos tres hombres concebidos paralelamente, quizás uno pensaba en descansar del fatigante trabajo, otro disfrutar de manera distorsionada su estadía en aquel balneario, y el último en sacar el máximo provecho a las vacías y desocupadas casas que por aquel fin de temporada quedaban sin habitantes.
Homo economicus
Había una vez una raza de hombres pertenecientes a la olvidada especie humana, de la que se creyó en algún momento (pero no se tiene antecedentes de su desapego) evolucionó en un tipo perfeccionado denominado homo economicus.
Por una cantidad enorme de acontecimientos que hicieron posible la mencionada cantidad de olvido, temores y rencores que terminaron por consolidar aunque no del todo, esta cantidad selecta de autodenominados homo economicus. Esta minoritaria, pero influyente degeneración del ser humano, valiéndose de toda facilidad para administrar tanto los recursos como los medios y fines con que disponía el ímpetu propio del vivir comunitario, esencial en el ser humano, termino por apartar y desviar a esta minoritaria cantidad de seres que fueron arrojados a las cuevas del resentimiento y frustración, propios del ideal que se les quiso infundir. Se les llamó solitarios, locos, peligrosos, pues claramente les infundían temor, por atentar contra los intereses que tanta felicidad les proporcionaba a sus, llamémosle por un momento, vidas, pero que más tarde se comprenderá su real significancia.
Estos hombres convertidos en unas especies de máquinas, proporcionaban los elementos vitales como suntuarios con que ordenaban y sistematizaban las vidas de los hombres estos homo economicus, a demás de obligarles a ver el mundo bajo su mezquina óptica.
Por alguna de esas razones, las cuales no se precisan ni confirman con certeza, pero se cuenta que alguna vez primaron en la vida del ser humano( la historia, como las voces del pasado recuerdan y hacían llamar ideales y sueños) no se perdieron del todo y es más, estos seres al contar en la adversidad de sus cuevas con tales elementos comenzaron nuevamente a soñar…
Recordaron a sus familias, amigos y utopías y desarrollaron , aunque no abiertamente en el mundo, las prohibidas( por considerarlas, los homo economicus, como prácticas terroristas) y exiliadas manifestaciones del pensamiento.
Fueron años difíciles para la humanidad, que se batía siempre entre pleitos configurados y creados con la intención de mantener escindida en estos subórdenes( aunque no rígidos y determinados) al ser humano, de los que se rescatan por su egoísmo e hipocresía al homo economicus; por su amnesia y somnolencia al hombre, y por su resistencia al olvido, al ser humano.
Por una cantidad enorme de acontecimientos que hicieron posible la mencionada cantidad de olvido, temores y rencores que terminaron por consolidar aunque no del todo, esta cantidad selecta de autodenominados homo economicus. Esta minoritaria, pero influyente degeneración del ser humano, valiéndose de toda facilidad para administrar tanto los recursos como los medios y fines con que disponía el ímpetu propio del vivir comunitario, esencial en el ser humano, termino por apartar y desviar a esta minoritaria cantidad de seres que fueron arrojados a las cuevas del resentimiento y frustración, propios del ideal que se les quiso infundir. Se les llamó solitarios, locos, peligrosos, pues claramente les infundían temor, por atentar contra los intereses que tanta felicidad les proporcionaba a sus, llamémosle por un momento, vidas, pero que más tarde se comprenderá su real significancia.
Estos hombres convertidos en unas especies de máquinas, proporcionaban los elementos vitales como suntuarios con que ordenaban y sistematizaban las vidas de los hombres estos homo economicus, a demás de obligarles a ver el mundo bajo su mezquina óptica.
Por alguna de esas razones, las cuales no se precisan ni confirman con certeza, pero se cuenta que alguna vez primaron en la vida del ser humano( la historia, como las voces del pasado recuerdan y hacían llamar ideales y sueños) no se perdieron del todo y es más, estos seres al contar en la adversidad de sus cuevas con tales elementos comenzaron nuevamente a soñar…
Recordaron a sus familias, amigos y utopías y desarrollaron , aunque no abiertamente en el mundo, las prohibidas( por considerarlas, los homo economicus, como prácticas terroristas) y exiliadas manifestaciones del pensamiento.
Fueron años difíciles para la humanidad, que se batía siempre entre pleitos configurados y creados con la intención de mantener escindida en estos subórdenes( aunque no rígidos y determinados) al ser humano, de los que se rescatan por su egoísmo e hipocresía al homo economicus; por su amnesia y somnolencia al hombre, y por su resistencia al olvido, al ser humano.
Nosotros dos
Recorríamos la misma geografía,
respirábamos el mismo aire,
compartíamos la misma tecnología,
aspirábamos a un mismo ideal de felicidad.
No nos conocíamos en absoluto,
no sabíamos ni siquiera nuestros nombres,
pero por motivos que desconozco y
que nos son imposibles de prever,
coincidimos en el tiempo y el espacio…
y nuestras vidas se toparon,
y desde la distancia,
nos acercamos poco a poco,
hasta que el lenguaje y las emociones
concretaron el día y la hora
en que nuestras miradas se unirían
en un lugar que perdurará en nuestras memorias.
Así fueron transcurriendo los minutos,
y nuestras voces nos hablaban del pasado y del amor,
y la dicha del presente guió nuestras palabras,
unió nuestros cuerpos, nuestros labios
en aquel beso,
que fue el comienzo de nuestra pasión.
Ya seguros de nuestros sentimientos,
decidimos caminar juntos, enfrentar juntos
las adversidades de la vida,
juntos vencer las condiciones
que el sistema nos impone,
y superar los obstáculos que amenazaran nuestra unión.
De esta forma, convencidos del amor
que brota de nosotros , que nos permitió
crear y proyectar un futuro posible
a través de los años,
es como hemos luchado con el peso de la distancia,
con lo tedioso de nuestra lejanía,
en esos momentos en que nos separan nuestras labores,
momentos en que debemos ser fuertes
y esperar la hora de nuestro encuentro
para sentir nuevamente la dicha de nuestras presencias y
la alegría fluir por nuestros cuerpos.
También hemos debido vencer nuestros orgullos,
los aspectos fríos e inseguros que han alterado nuestra unión,
pero hemos perseverado en pos de lo que nos une.
Hemos llegado a distintos grados de desunión y
cada uno ha sufrido en silencio
la incertidumbre de nuestro amor,
sin saber si el otro aún nos ama.
Por mi vida han pasado muchos obstáculos y desafíos,
que con la ayuda de mi inteligencia, voluntad y compañía de los míos,
he sabido sortear.
Llegué a pensar incluso, en no sufrir por amor,
pero al verte a ti tan distante y sin tener
la mínima noticia de tu persona
coloca mi visión sobre la vida en un piso frágil y movedizo.
Es por esto que te hago llegar este sincero mensaje,
escrito en medio del dolor y la melancolía
que involucra no verte despertar a mi lado cada mañana
ni esperarte cada noche al bajar del bus.
Sé también que mis problemas estorbaron nuestra unión
y no pude dedicarte todo lo mejor de mi,
pero ahí estaba yo firme contra todo,
pero nunca ante ti y tus problemas,
ya que siempre fuiste mi prioridad.
Mi amor, si en verdad piensas en dejarme,
sólo te pediré que lo digas y hagas de frente
y no a través de otro medio,
para ver cerrada una etapa de nuestras vidas
y continuar con mi senda, ya sin ti y tu alegría,
sólo con tu recuerdo, aunque de mi dependiera
caminaría junto a ti por el resto de mi vida.
respirábamos el mismo aire,
compartíamos la misma tecnología,
aspirábamos a un mismo ideal de felicidad.
No nos conocíamos en absoluto,
no sabíamos ni siquiera nuestros nombres,
pero por motivos que desconozco y
que nos son imposibles de prever,
coincidimos en el tiempo y el espacio…
y nuestras vidas se toparon,
y desde la distancia,
nos acercamos poco a poco,
hasta que el lenguaje y las emociones
concretaron el día y la hora
en que nuestras miradas se unirían
en un lugar que perdurará en nuestras memorias.
Así fueron transcurriendo los minutos,
y nuestras voces nos hablaban del pasado y del amor,
y la dicha del presente guió nuestras palabras,
unió nuestros cuerpos, nuestros labios
en aquel beso,
que fue el comienzo de nuestra pasión.
Ya seguros de nuestros sentimientos,
decidimos caminar juntos, enfrentar juntos
las adversidades de la vida,
juntos vencer las condiciones
que el sistema nos impone,
y superar los obstáculos que amenazaran nuestra unión.
De esta forma, convencidos del amor
que brota de nosotros , que nos permitió
crear y proyectar un futuro posible
a través de los años,
es como hemos luchado con el peso de la distancia,
con lo tedioso de nuestra lejanía,
en esos momentos en que nos separan nuestras labores,
momentos en que debemos ser fuertes
y esperar la hora de nuestro encuentro
para sentir nuevamente la dicha de nuestras presencias y
la alegría fluir por nuestros cuerpos.
También hemos debido vencer nuestros orgullos,
los aspectos fríos e inseguros que han alterado nuestra unión,
pero hemos perseverado en pos de lo que nos une.
Hemos llegado a distintos grados de desunión y
cada uno ha sufrido en silencio
la incertidumbre de nuestro amor,
sin saber si el otro aún nos ama.
Por mi vida han pasado muchos obstáculos y desafíos,
que con la ayuda de mi inteligencia, voluntad y compañía de los míos,
he sabido sortear.
Llegué a pensar incluso, en no sufrir por amor,
pero al verte a ti tan distante y sin tener
la mínima noticia de tu persona
coloca mi visión sobre la vida en un piso frágil y movedizo.
Es por esto que te hago llegar este sincero mensaje,
escrito en medio del dolor y la melancolía
que involucra no verte despertar a mi lado cada mañana
ni esperarte cada noche al bajar del bus.
Sé también que mis problemas estorbaron nuestra unión
y no pude dedicarte todo lo mejor de mi,
pero ahí estaba yo firme contra todo,
pero nunca ante ti y tus problemas,
ya que siempre fuiste mi prioridad.
Mi amor, si en verdad piensas en dejarme,
sólo te pediré que lo digas y hagas de frente
y no a través de otro medio,
para ver cerrada una etapa de nuestras vidas
y continuar con mi senda, ya sin ti y tu alegría,
sólo con tu recuerdo, aunque de mi dependiera
caminaría junto a ti por el resto de mi vida.
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