lunes, 20 de julio de 2009

Concepciones paralelas

Se juntaron como de costumbre en la casa de ella. El, más ansioso que nunca temblaba preso de un nerviosismo inusual en su personalidad. Ella tenía todo planeado, sabía la hora de llegada de sus padres y la ropa con que cautivaría a Roberto, él sabía que su primera vez iba a ser algo que recordaría toda su vida, puesto que el estar con el amor de su vida era un evento único.
Ellos en cambio, fueron presos de una loca pasión, no se conocían lo suficiente ni se querían en absoluto, es más era la primera vez que se veían, pero aún así no sintieron pudor alguno y vivieron una noche encantadora.
Desgraciadamente ella caminaba sola por una oscura calle, había discutido con su novio y decidió alejarse de él. Fue violentamente ultrajada por un miserable, cobarde y alcoholizado hombre que a esas horas de la noche se encontraba por el lugar.
Había sido aquel, un verano caluroso y los veraneantes ya comenzaban a retirarse del balneario y regresaban en caravanas a sus hogares, casi todos, menos Matilde, quien aún no se recuperaba del todo en el hospital regional.
Cuando Roberto se enteró gritó de alegría y Felisia lloró de felicidad, en cambió ella lloró de temor y él gritó de rabia. El alcohol y las drogas no les había permitido premeditar nada.
Cuando Aníbal se enteró corrió de prisa al hospital a ver a su amada. Lo que los doctores le contaron fue sin duda lo más difícil que le había tocado vivir. Su amada fue asaltada y violada por un desconocido que aún seguía prófugo de la justicia.
Los padres de Felisia y de Roberto esperaron con ansias el nacimiento del que era su primer nieto, mientras que los padres de ella no le prestaron apoyo durante la etapa de embarazo, y del padre de aquel bebe, nunca más se supo.
Tanto la familia de Matilde como Aníbal optaron por brindarle el apoyo emotivo a la victima de aquel macabro delito sexual, que trajo como consecuencia un embarazo no deseado. Por aquel entonces, las autoridades de turno, conservadoras y no tolerantes de las libertades individuales, habían prohibido el suministro de la pastilla anticonceptiva que pudo poner fin al sufrimiento de tener un hijo producto de una violación. Y a era tarde y no había vuelta atrás, pero Matilde tuvo el incondicional apoyo de su familia y de Aníbal; el hijo nacería y sería tratado como se merece una criatura indefensa y desprovista de cariño, es decir, como un ser normal.
Una vez nacido Esteban, hijo de Felisia y de Roberto, por quien ocuparon grandes cantidades de tiempo y de cuidado tanto en su educación como en la entrega de valores y hábitos de disciplina, ideales para que el niño creciera acorde a las exigencias que imponía la sociedad y el sistema de turno, fueron sintiendo la gratificación de ver a Esteban cumplir paso a paso las metas que el y sus padres le habían inculcado.
Mientras que el hijo de ella nació y fue criado, como antiguamente se denominaba al acto de entregarle las herramientas necesarias para que se adaptase a la vida. Valentín y su madre tuvieron que irse a vivir a la casa de una de las amigas de ella, ya que sus padres optaron por echarla del hogar, puesto que el embarazo constituyó una vergüenza para la familia, la que no tranzó ni pensó en el valor humano del indefenso e inocente Valentín.
Para Aníbal y Matilde las cosas no fueron nada de fáciles puesto que aunque se empeñaron en ocultar el modo de gestación de aquel bebe que no conocería quizás a su verdadero progenitor, la gente se enteró del suceso ocurrido el verano anterior y comenzaron a realizar conjeturas que terminaron por afectar aún más el desarrollo del hijo de Matilde. Pero aunque el hijo no fue concebido de manera normal, Tanto Matilde como el noble Aníbal dieron todo de su parte para hacer de la vida de aquel niño, una vida normal y corriente.
Esteban ingreso a la escuela y fue un alumno exitoso, contó desde sus primeros años educativos con los medios suficientes para convertirse en un chico exitoso. En cambio Valentín al venir de un hogar mal constituido, presentó serios problemas conductuales que desembocaron en una pronta deserción escolar, terminando de esta forma en un joven con altos índices de riesgo social. Para que hablar del hijo de Matilde, quien por motivos que se desconocen se enteró del modo de su procreación y constituyó un problema para la relación entre su madre y Aníbal, los que finalmente decidieron no seguir juntos. Valentín se propuso encontrar sin darse descanso a su miserable padre, con el objetivo de eliminarlo y poner fin de esta forma al dolor y al sufrimiento de que era objeto en su mente.
Estos ahora tres jóvenes, cada uno con objetivos distintos en sus vidas debieron preguntarse por el valor de la familia en un determinado momento, pero sin lugar a dudas, cada uno miró el fenómeno desde distintas perspectivas y concluyeron que sus sentidos existenciales diferían principalmente por el modo en como fueron concebidos por sus padres.
De esta forma siguieron pasando los años y cada uno de estos jóvenes fueron integrándose a la sociedad y al sistema de manera distinta, por ejemplo Esteban ejercía la profesión de psicología y era un profesional exitoso, Valentín terminó siendo un sujeto con tendencias maniaco-depresivas las cuales le impedían disfrutar de las bondades de la vida, y su situación económica no le ayudaba a prosperar de manera acorde a los modelos que se presentaban estereotipados en la sociedad. El hijo de Matilde abandonó su hogar siendo un adolescente y dejó de tener contacto con su madre a la cual no toleraba ni respetaba, menos la necesitaba emocionalmente, convirtiéndose
en un reconocido delincuente de la capital. Pero algo debía ocurrir en las vidas de estas personas que tenían un pasado común, el que sus padres habían asistido el mismo verano inolvidable para algunos, molestos para otros y difícil de sobrellevar para el resto. Llegó nuevamente un nuevo verano y por las casualidades y coincidencias de la vida se toparon estos tres hombres concebidos paralelamente, quizás uno pensaba en descansar del fatigante trabajo, otro disfrutar de manera distorsionada su estadía en aquel balneario, y el último en sacar el máximo provecho a las vacías y desocupadas casas que por aquel fin de temporada quedaban sin habitantes.


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