Recorríamos la misma geografía,
respirábamos el mismo aire,
compartíamos la misma tecnología,
aspirábamos a un mismo ideal de felicidad.
No nos conocíamos en absoluto,
no sabíamos ni siquiera nuestros nombres,
pero por motivos que desconozco y
que nos son imposibles de prever,
coincidimos en el tiempo y el espacio…
y nuestras vidas se toparon,
y desde la distancia,
nos acercamos poco a poco,
hasta que el lenguaje y las emociones
concretaron el día y la hora
en que nuestras miradas se unirían
en un lugar que perdurará en nuestras memorias.
Así fueron transcurriendo los minutos,
y nuestras voces nos hablaban del pasado y del amor,
y la dicha del presente guió nuestras palabras,
unió nuestros cuerpos, nuestros labios
en aquel beso,
que fue el comienzo de nuestra pasión.
Ya seguros de nuestros sentimientos,
decidimos caminar juntos, enfrentar juntos
las adversidades de la vida,
juntos vencer las condiciones
que el sistema nos impone,
y superar los obstáculos que amenazaran nuestra unión.
De esta forma, convencidos del amor
que brota de nosotros , que nos permitió
crear y proyectar un futuro posible
a través de los años,
es como hemos luchado con el peso de la distancia,
con lo tedioso de nuestra lejanía,
en esos momentos en que nos separan nuestras labores,
momentos en que debemos ser fuertes
y esperar la hora de nuestro encuentro
para sentir nuevamente la dicha de nuestras presencias y
la alegría fluir por nuestros cuerpos.
También hemos debido vencer nuestros orgullos,
los aspectos fríos e inseguros que han alterado nuestra unión,
pero hemos perseverado en pos de lo que nos une.
Hemos llegado a distintos grados de desunión y
cada uno ha sufrido en silencio
la incertidumbre de nuestro amor,
sin saber si el otro aún nos ama.
Por mi vida han pasado muchos obstáculos y desafíos,
que con la ayuda de mi inteligencia, voluntad y compañía de los míos,
he sabido sortear.
Llegué a pensar incluso, en no sufrir por amor,
pero al verte a ti tan distante y sin tener
la mínima noticia de tu persona
coloca mi visión sobre la vida en un piso frágil y movedizo.
Es por esto que te hago llegar este sincero mensaje,
escrito en medio del dolor y la melancolía
que involucra no verte despertar a mi lado cada mañana
ni esperarte cada noche al bajar del bus.
Sé también que mis problemas estorbaron nuestra unión
y no pude dedicarte todo lo mejor de mi,
pero ahí estaba yo firme contra todo,
pero nunca ante ti y tus problemas,
ya que siempre fuiste mi prioridad.
Mi amor, si en verdad piensas en dejarme,
sólo te pediré que lo digas y hagas de frente
y no a través de otro medio,
para ver cerrada una etapa de nuestras vidas
y continuar con mi senda, ya sin ti y tu alegría,
sólo con tu recuerdo, aunque de mi dependiera
caminaría junto a ti por el resto de mi vida.
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