Había una vez una raza de hombres pertenecientes a la olvidada especie humana, de la que se creyó en algún momento (pero no se tiene antecedentes de su desapego) evolucionó en un tipo perfeccionado denominado homo economicus.
Por una cantidad enorme de acontecimientos que hicieron posible la mencionada cantidad de olvido, temores y rencores que terminaron por consolidar aunque no del todo, esta cantidad selecta de autodenominados homo economicus. Esta minoritaria, pero influyente degeneración del ser humano, valiéndose de toda facilidad para administrar tanto los recursos como los medios y fines con que disponía el ímpetu propio del vivir comunitario, esencial en el ser humano, termino por apartar y desviar a esta minoritaria cantidad de seres que fueron arrojados a las cuevas del resentimiento y frustración, propios del ideal que se les quiso infundir. Se les llamó solitarios, locos, peligrosos, pues claramente les infundían temor, por atentar contra los intereses que tanta felicidad les proporcionaba a sus, llamémosle por un momento, vidas, pero que más tarde se comprenderá su real significancia.
Estos hombres convertidos en unas especies de máquinas, proporcionaban los elementos vitales como suntuarios con que ordenaban y sistematizaban las vidas de los hombres estos homo economicus, a demás de obligarles a ver el mundo bajo su mezquina óptica.
Por alguna de esas razones, las cuales no se precisan ni confirman con certeza, pero se cuenta que alguna vez primaron en la vida del ser humano( la historia, como las voces del pasado recuerdan y hacían llamar ideales y sueños) no se perdieron del todo y es más, estos seres al contar en la adversidad de sus cuevas con tales elementos comenzaron nuevamente a soñar…
Recordaron a sus familias, amigos y utopías y desarrollaron , aunque no abiertamente en el mundo, las prohibidas( por considerarlas, los homo economicus, como prácticas terroristas) y exiliadas manifestaciones del pensamiento.
Fueron años difíciles para la humanidad, que se batía siempre entre pleitos configurados y creados con la intención de mantener escindida en estos subórdenes( aunque no rígidos y determinados) al ser humano, de los que se rescatan por su egoísmo e hipocresía al homo economicus; por su amnesia y somnolencia al hombre, y por su resistencia al olvido, al ser humano.
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