lunes, 23 de julio de 2018

El patas negras


Eran días del verano del 2006 y yo junto a mi pareja disfrutábamos nuestras merecidas vacaciones luego de haber tenido un año académico que requirió de mucho esfuerzo.
Decidimos ir a mochiliar hacia el sur. Los pasajes hasta Osorno lugar en el que tuvimos que quedarnos más de lo previsto, producto de haber olvidado nuestra carpa para dos personas en el automóvil de mis padres. Una vez que contamos con nuestra carpa nos dirigimos hacia todo lugar hermoso de nuestro país protegido y declarado reserva nacional de la naturaleza. Disfrutamos mucho el estar en contacto con la pachamama y conocernos más a fondo y amarnos de gran manera. Mi acompañante, mi novia, mi hembra, era y sigue siendo un mujer bellísima, lo cual anticipé me traería más de una molestia. No soy un hombre inseguro, celoso, confiaba lo suficiente en ella, hasta que llegamos al famoso camping del abuelo Peto en Cucao, lugar en el que había sólo una mujer mochilera quien más mi mujer serían dos. El resto eramos sólo hombres bohemios dispuestos a beber, a volarnos, a saborear corderos al palo y a cantar canciones alrededor de una fogata. Todo hasta allí marchaba sin problemas, pero el tiempo siempre conspira con nuestra alegría, haciéndole una trancadillas obligándonos a replantear y solucionar nuestros inconvenientes. Entre toda multitud que se encontraba en el lugar había un hombrecillo que tal vez no sobrepasaba los veinte y cinco años, pero solía comportarse como un supuesto líder dentro de nosotros, ya que tenía algo de hierba con la que se movía por los diferentes grupos consiguiendo su aceptación entre ellos. Este osado joven una noche invitó a mi mujer a ir a su carpa a buscar porros, evento que a mi él solicito con cierto respeto. Yo acepté confiando en mi novia y no le di mayor importancia al asunto.
Transcurrió un día y una noche, y nuestro dinero desapareció de nuestra carpa, suceso que nos desanimó, enojó y nos motivó a pensar en quien podría a ver sido el responsable. Allí las conjeturas no fueron muchas, ya que de todos los mochileros de aquel inolvidable verano ese, el que contaba con el perfil más cercano a ser un "doméstico'' era este divertido hombrecillo que luego de enterarnos del robo, mi pareja me confesó que este desgraciado hombrecillo que ya había sido echado por el dueño del camping, le pidió a ella un beso, si tal como suena, un beso, el cual mi mujer rechazó y gatillo en una "molestia'' para él, motivo por el cual decidió robarnos. Créanme, una vez enterado de su expulsión minutos antes de haber nosotros vuelto al grupo, ya que habíamos salido a comprar pan calentito, amasado por la amable y queridas personas del lugar, decidí armarme con un cuchillo carnicero y comencé a trotando para igualar la distancia que me llevaba el patas negras. Para su suerte no lo alcancé y yo tuve que regresar molesto al grandioso camping del abuelo Peto.

lunes, 16 de julio de 2018

PROMETEO VS ZEUS

Prometeo dio vida a seres humanos fuertes, orgullosos, libres...
Zeus lo castigó por no dejarse llevar un collar o cadena que representaba su
sumisión hacia él; a demás lo condenó por su robo
del fuego, con el que le dio vida a los seres humanos,
que para Zeus debieron haber muerto, hoy
permanece en el recuerdo su legado prometeico,
somos libres y amamos la vida.

domingo, 15 de julio de 2018

El porrazo

Me dirigía hacia mi casa acá en Maipú, llevado en mi silla de ruedas producto de las lesiones que me dejó la policía de carabineros en el 2009, mientras yo alentaba al joven que me dio un aventón por las calles de mi barrio. Recuerdo que hacía algo de frío aquella tarde por lo que vestía una chaqueta facilitada por un amigo de la villa en la que me crié, las rejas de estación central, cuando de momento mis manos se encontraban dentro de los bolsillos de la mencionada prenda de vestir, y mi " conductor "algo más o menos de no tan buen humor con favor que me estaba prestando, por lo que de repente mis ruedas delanteras pasaron por sobre unas piedrecillas que trancaron mi silla y yo fui a parar al pavimento de la avenida impactando comicamente y a la vez peligrosamente con mi frente... la sangre comenzó a brotar de mi ciene y yo algo irritado pero al mismo tiempo erradamente le dirigí unas palabras algo frías al joven que inocentemente me acercaba hasta la puerta de mi casa, mas yo pensé algo más tranquilizado que fue mi error, y que yo debía movilizarme sólo, por mi cuenta, y que sin duda alguna, tenía la cabeza bien dura y que el porrazo lo recordaré por siempre, no sólo por mi cicatriz, sino también por lo trágico y cómico a la vez.
Rodrigo Miranda Osorio.
13 de Julio de 2018.

miércoles, 11 de julio de 2018

GRUPOS ESTRATÉGICOS DE PODER VS PODER REVOLUCIONARIO

Y si, fueron los grupos estratégicos de poder,
quienes aconsejaron asesinar
a nuestros compatriotas
partidarios y comprometidos
con la libertad y dignidad
de nuestro pueblo.
Hoy, yacen desaparecidos algunos,
muertos y torturados otros;
Y los responsables y verdugos
aún se pasean por nuestras patrias,
ya que, no fue sólo en Chile
donde se produjo tanta barbarie,
también alcanzó a todo el continente
producto de la famosa escuela de panamá
y su desgraciada finalidad asesina y desleal
para con el pueblo,
en manos y mentes programadas 
por los imperialistas neoliberales.
Afortunadamente no cayeron
todos nuestros hermanos de combate,
aún viven en ellos
los más nobles ideales revolucionarios,
que manteniendo mi convicción y 
más alta esperanza,
despertarán, animarán a
quienes no se encuentren alineados
y comprometidos con el real e
íntegro progreso del ser humano
y nuestro mundo,
al cual estamos llamados cuidar
y recuperar de las manos de los
intereses transnacionales y
estratégicos grupos de poder,
que tienen como único fin
o propósito de existir,
perpetuarse en el poder político y
económico, en base a la
explotación, dominio y
reproducción social. 

jueves, 5 de julio de 2018

Desorden y desobediencia

Aún se recuerda a un puñado de jóvenes que organizados combatían contra la autoridad universitaria y de paso al aparato represivo que ésta mandaba en contra de ellos. Aquel día la paralización de las actividades académicas comenzó alrededor de las 9 de la mañana, por un lado estaba la fuerza policial esperando que los encapuchados inciarán lo que ellos llamaban desórdenes, pero que analizados friamente eran más que eso, era el descontento generalizado de la mayoría de los universitarios que agrupados en diversos frentes estaban listos para iniciar la lucha contra la policía. En uno de esos bandos estaba Miguel, un estudiante aguerrido que ya había iniciado por su cuenta la preparación de la ofensiva. Primero intentó quitarle a los periodistas contrarios a las políticas estudiantiles una máscara antigas, necesaria para combatir largo rato a los carabineros del sector. Su intento fue frustrado no por que Miguel no supiera acercarse sigilosamente al grupo de periodistas, sino por que el desgraciado periodista forsejeó largos instantes con Miguel. Desistió de obtener la máscarilla y se fue a reunir con otro grupo de exaltados para traer unos neumáticos y dividir el centro de la lucha en dos partes. Todo objeto contundente servía para armar las barricadas, basureros municipales, rejas, piedras y ramas. No se sabe por qué razones Miguel ese día no se encapuchó, algunos dicen que se le olvidó, pero según fuentes cercanas Miguel no contaba con otra prenda mas cómoda para cubrir su cuerpo. Tampoco se sabe por qué Miguel decidió apartarse del grueso de encapuchados y parase delante de ellos, pero según me informaron, era por que tomó la causa como suya, recuérdese que años atrás nuestro protagonista había sido herido por un balín de goma en su frente, por lo que mantenía aún mucha ira en contra de la policía. Quizás fue ese el motivo, quizás no, pero aún recuerdo a Miguel lanzando piedras y botellas a los piquetes que comenzaban a agruparse en los costados de la avenida. Los piquetes siempre están acompañados de una especie de franco tirador, a quienes Miguel mostraba su abdomen en señal de provocación, más que mal, fueron ellos los que hirieron su frente con un balín de goma. Tal vez las órdenes dadas a la policía eran contener y no abrir fuego a la masa que animosamente lanzaban sus piedras e insultos a carabineros, o tal vez pensaban que Miguel los podía quemar con una bomba molotov, ya que este a ratos dejaba ver una botella vacía que al parecer la policia daba como una molotov. Habrán transcurrido alrededor de 15 minutos y ambos piquetes, alrededor de 8 policías dividos en dos grupos comenzaron a avanzar lentamente por entre medio de los árboles de la avenida. Un lanzamiento certero de Miguel dió en los pies de uno de los policías y este dió la orden que llegara otro piquete que sumado a los otros dos corrieron con sus pesados trajes en busca de Miguel, quien corriá a toda velocidad y se internaba en una conocida villa del sector para cambiarse rápidamente de ropa y salir caminando como un civil normal y corriente.Pero fue rodeado por dos piquetes y no halló nada mejor que ingresar sin permiso a una casa cuya dueña barría su antejardín, pero los gritos de ella y el de los policías gritando
tampoco intimidaron a Miguel, sólo su adrenalina subió al máximo y no pudo cerrar la puerta de la casa. Miguel fue formalizado por desordenes graves, intento de robo a los periodistas e  
invación a hogar privado.

Rebeldes


Yo me alzo contra la policía,
yo me rebelo ante sus órdenes y mandatos,
yo repudio su forma de actuar
cuando visten sus trajes de superhéroes,
yo me opongo a su conducto regular,
yo obstruyo la justicia de los ricos,
yo quebranto la ley que impusieron los comerciantes,
yo me resisto a ser llevado encarcelado
y a sus golpes.
Se que no soy el único,
se que el discurso oficial está en mi contra,
pero los bolsillos de los capitalistas 
gotean dinero y nosotros acá abajo
nos matamos por el.
Quieren el sillón presidencial,
pero sólo quieren apoderarse de empresas públicas y
legislar a su favor.
Quieren educarnos para ser mano de obra barata
y pasar a ser uno más de los conformistas
sin actitud crítica.
Quieren mi sudor que sólo pertenece a mis hembras,
pero tenemos el poder de decir no y basta de abusos,
desigualdades e injusticias,
pues se que unidos diremos no a sus políticas represivas y 
capitalistas, y también unidos
veremos a nuestra patria completa
recorriendo las calles
bajo el sonar del pueblo unido.
Deberán entender de una vez por todas,
que nosotros,
 el pueblo,
 no somos un rebaño
que debe ser guiado
 hacia el matadero,
 sino que
 somos hombres y mujeres libres
que contamos
 con nuestro poder
de elección
 y libre albedrío,
 y que
 este poder nos permite
 construir nuestras vidas
 y nuestro destino...

Tu recuerdo


Han pasado los días
 y aún te recuerdo mía,
en la calle, en nuestros hogares,
 en nuestro mundo...
sigue vigente la imagen de tu presencia ante mi,
y no puedo exigirle a mi mente
 que te borre de mi memoria,
ni tampoco puedo hacer que mis emociones
 bloqueen este sentimiento.
No se si tengo esperanzas
 de reencontrarme contigo
 o si tú
estas dispuesta
 a regalarme nuevamente
 tu corazón.
Contigo siempre tuve todo
 y no lo vi,
mis ojos se cegaron
 ante tanta pasión
 y locura,
y no pude comprender
 que te estaba perdiendo,
poco a poco,
 en un vaivén
 de juergas y de robos
de miradas
 que pretendían
 quitarme de tu lado.
Aún me siento culpable
 por dejarte marchar
 en un momento difícil,
y no brindarte mi apoyo
 y mi hombro
 para que consolarás
 tus lágrimas,
o ser el bastón de apoyo
 a la crisis que sobrevino
 a nuestra unión.
Falle, te fallé y me falle a mi mismo, 
a mi convicción
 y seguridad que me decían
 "yo soy tuyo y tú eres mía".
Ahora me consuela saber
 que estás bien
 y que todos tus proyectos
 se han ido cumpliendo.
Pero el consuelo es
 para los perdedores
 y yo te perdí,
como quien pierde
 unas monedas
 de alto valor.
Aún seguirás rondando
 en mi vida
 y quien sabe
 si alguna vez 
vuelva ver brillar
 tus hermosos ojos
 ante mi...

El limonero

Aunque han pasado muchos años desde aquel sobrecogedor descubrimiento en casa de mis antiguos vecinos, todavía me quedan dudas acerca de la infructibidad de aquel misterioso limonero que se encontraba en casa de María, Marta y Alejandra.
Por aquel entonces yo no mantenía relaciones comunicativas con las que fueron mis antiguas vecinas, sólo y contadas veces me dirigía a ellas con un cordial y respetuoso saludo matutino, que poco a poco nos fue estrechando en una relación más íntima.
Recuerdo a ver asistido a numerosas fiestas en casa de las Norambuena y fue a allí en donde vi por vez primera al mencionado limonero. Pregunte en contadas ocasiones el por que de su infertilidad, pero las mujeres no sabían contestarme de modo de tranquilizar mis inquietudes sobre el extraño limonero que no daba limones en las temporadas que debía hacerlo. Pensaba en mi interior que se debía al uso de los pesticidas, tan de moda por ese entonces en la capital, y las numerosas plagas que azotaban a los árboles frutíferos durante las temporadas de calor.
Otra de las conjeturas que se vinieron a mi mente fue que el limonero era víctima de numerosas orinadas por parte de Jason, la mascota del hogar, quien como un acto de costumbre solía realizar sus actividades excretoras en aquel pobre limonero.
También fui testigo en contadas ocasiones en las que en la casa se realizaban fiestas y los invitados, la mayoría alcoholizados y también por estar ocupado el único baño de la casa, recurrían al ahora baño-limonero. Pero esto tampoco daba pie para que mi raciocinio se tranquilizara, sospechaba que debía haber otro motivo por el cual el limonero no diera sabrosos frutos, en vano fue recurrir a un viejo botánico del sector y preguntarle acerca de las posibles causas que debían ocurrir para que un árbol frutal no diera sus frutos. No hallé respuesta satisfactoria. Así siguieron pasando los años y vi cómo Alejandra conoció a un hombre que más tarde pasó a ser su esposo, y que terminó por irse a vivir junto a las tres mujeres. No habrán pasado cinco meses y ya la simpática Alejandra se encontraba esperando un bebe de Rodrigo por lo que tomaron una decisión quizás conveniente, la de ampliar la casa en la parte posterior con el objetivo de construir allí la habitación de su futuro hijo. Para esto debieron decidir firmemente extraer el infértil limonero del patio y para eso necesitaban tanto herramientas y manos fuertes de hombre, fue allí en donde pude presenciar lo que aún me queda rondando en mi ya por estos años, senil mente.
Conseguí un chuzo, una pala, un serrucho y unas cuantos sacos para extraer la tierra. Rodrigo comenzó con lo relativo al podado, lo cual nos brindaría menos trabajo a la hora de la final caída del limonero. Seguimos con la excavación alrededor del tronco del árbol y notamos que la tierra presentaba varios elementos que nos dificultaban nuestra labor, por lo que tardamos un poco más de lo que teníamos presupuestado. Para calmar nuestro cansancio y nuestra sed, Marta la más joven y bella de las hermanas Norambuena, nos trajo a mi y a Rodrigo una helada y sabrosa cerveza, que por esas horas de la tarde nos alivió un poco el apesadumbramiento de que éramos víctimas.
Proseguimos con el que era nuestro objetivo y nos fuimos asombrando al ir descubriendo que junto a las fuertes raíces del limonero se encontraban enterrados restos óseos de canes que al parecer habían vivido antiguamente en casa de las Norambuena, y eso nos dio motivo para reflexionar acerca de las antiguas costumbres que tenían los antiguos inquilinos de aquella futura remodelada casa.
El chuzo fue entrando en la tierra cada vez sin menos esfuerzo tanto de mi parte como de Rodrigo, y vimos como comenzó a debilitarse aquella base del árbol que tanto nos había costado encontrar, decidimos cortar por la mitad el tronco del árbol con el fin de tener menos posibilidades de riesgo cuando cayera definitivamente el limonero. Todavía recuerdo nítidamente las palabras y el aspecto de asombro de los presentes en el momento del hallazgo. Para todos fue algo impactante el haber encontrado una especie de juguete infantil que permanecía casi íntegro, de no ser por los múltiples gusanos y hormigas que carcomían lo que parecía ser parte de su cuerpo. Era algo como un muñeco de niñas con aspecto y silueta femenina, que pasados los días nos enteramos era un muñeco vudú, algo que antiguamente se utilizaba para hacer daño a la gente, según las creencias más populares de la población de los países del tercer mundo.
Divagamos varias semanas tratando de establecer quien había sido el artífice de aquella obra de costurería, preguntando a las personas más antiguas de nuestro barrio. La señora Mirta, mujer que por esos años rondaba los setenta años, nos relató una historia que nos disipó algo las inquietudes acerca de aquel muñeco y sus malignos poderes. Nos contó que aquella casa había sido habitada por unas personas de origen haitiano pero que habían durado poco en aquél lugar, según la señora Mirta, por no haberse adaptado a las condiciones climáticas, motivo por el cual, abandonaron pronto aquella residencia.
Investigando más por mi cuenta pude adentrarme en los fundamentos de la magia negra, para aquello recurrí a viejos libros relativos al tema en la biblioteca de mi ciudad, hasta que fui compenetrándome con el fin por el cual fue creado aquél roñoso muñeco.
Especulé varios días hasta que mi joven y rigurosa mente cedió a la tranquilidad, y me conforme con lo que creía ser una hipótesis seria acerca de aquel, en apariencia inofensivo objeto. Conversando con gente del barrio, todos mayores que yo, pude enterarme de que por los años en que los haitianos ocuparon la casa, muchas cosas extrañas ocurrieron, entre ellas, la extraña y misteriosa muerte de doña Elvira, quien antes de perecer, padeció de una demencia que terminó por aislarla del resto de los pobladores. Todos creyeron normal la enfermedad y muerte de aquella miserable mujer, pero yo comprendí el motivo de su locura, yo sabía que los haitianos no se habían retirado de aquella casa por el clima, yo sabía que aquel muñeco era un maldito trabajo de brujería, yo comprendí que doña Elvira había sido víctima de un aniquilamiento con magia negra haitiana y que su retirada de aquel lugar coincidió con el simbólico entierro del muñeco en el lugar desde donde sacamos el limonero. Ahora yo ya un anciano, cansado de tanto ajetreo intelectual, sólo me conformo con pensar que el pobre limonero no dio sus frutos por que cerca de sus raíces y en medio de la tierra yacía enterrada simbólicamente la pobre y desdichada doña Elvira.

El paradero

Mire la hora en mi celular y comprendí rápidamente que debía dar por finalizado el quilombo junto a mis amigos, no porque tuviera otro compromiso, sino porque tenía que alcanzar los últimos microbuses que me llevarían hasta mi hogar.
Me despedí de mis compañeros y conté el dinero que me quedaba, mientras tanto encendía mi último cigarrillo. Por el camino hacia el paradero comencé a darme cuenta que me encontraba bastante mareado, producto de tanta combinación alcohólica que le había suministrado a mi organismo.
Ya eran alrededor de las 12:30 y desde lo lejos conté sólo a siete personas en los paraderos y con alrededor de seiscientos pesos en mis bolsillos decidí ir a comprar un cigarro en los puestos de sopaipillas que aún permanecían abiertos. Mientras me dirigía hacia los puestos me percaté de unos llantos de mujer y al enfocar mi atención creí que se trataba de una discusión de pareja por lo que proseguí mi camino.
Al pasar de vuelta por aquel paradero no pude con mi curiosidad y también con mis ansias inconcientes de conocer a aquella mujer que no paraba de llorar. Pasé cerca del paradero y me detuve justo frente a la joven quien al verme allí, se levantó del asiento y pidiéndome ayuda caminó hacia mi. Noté que la joven tenía lastimado uno de sus pies por lo que no pude impedir que ella se sujetara fuertemente de mi cuello mientras yo la sujetaba de su cintura. Caminamos hacia otro paradero mientras trataba de consolarla, fue en ese momento cuando, me enteré del accidente que la mujer había sufrido, y de paso, de su nombre.
Sin lugar a dudas Michelle sentía mucho dolor en su tobillo, el que rápidamente creí padecía de un esquince, por lo que traté de alivianarle su dolor diciéndole que yo también había tenido tiempo atrás esa contractura en mi tobillo por lo que no debía preocuparse demasiado, pero ella no paraba de llorar y de pedirme que la ayudara. Sin saber que hacer cambié de táctica y comencé a hablarle sobre mi vida y de paso preguntarle por la suya, en ese instante la joven paró de llorar y tuve tiempo para reiterarle que la ayudaría, que junto a mi se encontraba segura. Cuando terminé de proferir esas palabras me percaté que alguien nos había estado siguiendo, mi mente alcoholizada hizo un gran esfuerzo por recordar aquella cara, comprendiendo que se trataba de un joven que quiso ayudar a Michelle en el otro paradero, y que nuevamente quería prestar colaboración a mi protegida. En seguida le hago entender que su ayuda no la necesitaríamos y viendo él que ya no era imprescindible en el lugar me pidió un cigarrillo y se marchó.
Habían pasado casi treinta minutos y ya casi no quedaba gente en los paraderos, por lo que al ver a lo lejos el microbus que se acercaba hacia nosotros y escuchar el grito característico de “a la plaza a la plaza” me alegre un tanto al saber que aquel bus nos servía a mi y a Michelle, por lo que saque el dinero y le ayudé a subir a este. Pagamos quinientos pesos por nosotros dos y estando dentro del microbus busqué un asiento para Michelle quien se sentó lenta y dificultosamente. El hombre que estaba en el asiento de al lado me ofreció su puesto y yo agradecidamente acepté. Sentados ya los dos, comenzamos a descansar del que había sido un viernes de juerga. Al llegar a nuestro destino descendimos ambos del bus, como quienes vuelven abatidos de un combate y se mantienen juntos en pie. Los colectiveros que en el sector trabajaban competían por llenar los asientos de sus vehículos con nosotros, pero nosotros decidimos caminar hacia otro lugar y salir del tumulto bullicioso que había en el lugar. Estando lejos del ruido de aquella plaza céntrica de Maipú, pensé en lo que aún me faltaba por recorrer para llegar a mi casa, pero todavía tenía que dejar a Michelle en dirección al lugar en donde la esperaban, por lo que le pregunté a donde debía llegar, para así saber en que paradero debía dejarla, pero había algo que aún no sabía y mantenía mi mente libre de preocupaciones por el tiempo y la distancia y eso era su número telefónico. Al parecer ella, al igual que yo, no recordaba su número, por lo que me pidió que yo le anotara el mío en su celular, acción que yo realicé con mucho agrado, puesto que en mi existía una fuerte intención de volver a verla y poder juntos disfrutar un inolvidable fin de semana.
Ella agradecida de la ayuda que le había brindado y yo con la certeza que la volvería a ver, unimos nuestros cuerpos, sus brazos y manos rodearon mi cuello y las mías su cintura, y un cálido beso brotó de nosotros. Una vez que terminamos de besarnos, Michelle me pidió que la llevara hasta el paradero de los colectivos que minutos atrás rechazamos sus servicios, pero ella no podía mantenerse en pie producto del dolor en su tobillo por lo que tuve que llevarla en mis fuertes brazos hasta el lugar en el que estaban los colectiveros. Junto a estos, nos detuvimos y ella se sentó en el asiento de aquel paradero en donde ambos manifestamos querer volver a vernos, pero la voz de uno de los choferes que nos avisaba que ya partía su vehiculo y por lo tanto ella debía subir a el, interrumpió nuestra plática y tuvimos que ponernos de pie, y no pude impedir que un fuerte deseo se apoderara de mi y se manifestara en un acercamiento que buscaba su boca para besarla nuevamente mientras mis decidas manos iban a parar bajo su chaqueta y acariciaban la delicada piel de su cintura. Finalmente tuvimos que separarnos puesto que el conductor amenazó con marcharse sin ella y pude ver a través del vidrio del automóvil por última vez sus hermosos ojos verdes alejarse de mi.
Ya era bastante tarde, casi las dos y media de la madrugada, con tan sólo ciento cincuenta pesos en mis bolsillos me dispuse a comprar mi último cigarrillo y emprender el camino a casa, ansiando que se normalizara la situación del Transantiago, pues no deseaba volver a caminar sin una mujer a mi lado, a esa hora y cuarenta cuadras.

Para ti


Pasaron los días volando
y yo iba envuelto en una nube,
cada risa tuya alegraba mi corazón
y mi coraza se derretía


en una dulce conversación.
Yo no se mucho de química pero
reconozco la atracción al instante,
porque ya me gustaste
y desearía curar tus heridas,
que sintieras en mi el apoyo,
que yo fuese el hombre que te 
brindase amor,


o si existen ya miles,
que yo fuese el mejor.
No se, son palabras sueltas 
que fluyen con mi emoción,
aquella que te da fuerzas y te
brinda pasión, lo único cierto

que se,
es que soy un preso del amor.

HERIDO


Fui cayendo despacio
en un frío piso de cemento,
mis piernas no se movían
ni con el máximo de esfuerzo.
¿Por qué subí a ese auto?
¿Por qué no baje a tiempo?
Paré la hemorragia que ya 
empezaba a mojar mis pantalones,
la adrenalina bajaba y el dolor
comenzó a sentirse,
grave, punzante, limitando a mi pensamiento positivo.
Tuve que recurrir a mi voz interior y decirme;
"vamos, no estas herido en ningún órgano vital,
sobrevivirás pero quizás no vuelvas a caminar".
Sin duda alguna mi mente y emociones abogaban
un pensamiento más optimista y
aunque mi voluntad hizo que me moviera del lugar,
sufrí por instantes el dolor de un inválido.

El espacio en tu ausencia


En el mundo existen lugares

que uno no puede olvidar, lugares en uno ha estado,
lugares que a uno lo hacen recordar.
Espacios en que uno ha vivido
momentos de amor, tristeza y de dolor,
que siembran en nuestros pechos grietas de pasión,
que se arraigan a la memoria
sin las huellas del pudor.
Yo estoy aquí, tú estas allá,
nos dijimos una vez, 
nos conocimos después 
y un día estuvimos juntos,
en nuestro sitio, en nuestro lugar,
anclados al devenir de nuestra historia
de adolescentes, jóvenes y adultos,
sin más reparo que el que la distancia
nos somete, en instantes en que 
tú con lo tuyo y yo con lo mío,
pero nos volvemos a ver, nos volvemos a sentir,
yo tuyo y tú mía, 
como el aroma que dejaste
al partir aquel día,
que ha durado una eternidad
y que anhelo fuertemente llegue a su final.
Seguiré aquí, en este espacio impregnado
con el tiempo de tu partida
con el momento de tu llegada,
luchando con el hastío de tu ausencia,
haciendo fuerte mi fortaleza,
de hombre solo…
momentáneamente.

VENCER


Que la lucha que libro
sea como un arco y una flecha,
dirija a mi mente por oscuros rincones
en donde el aire y el agua
permanezcan intactos,
para una vez concluida
esta pugna eterna
de mi alma impetuosa,
rebelde e indomable ante tanta dolencia,
sea el descanso y el espacio ganado
por las horas de insomnio que gaste en el combate,
pues luché contra iras, verdades antiguas,
dominé emociones que eran reinas de vidas
y vencí los temores que eran señores de tierras.
Superé los designios que caían del cielo
y reviví cada día con el inmenso calor,
me hice fuerte en los fríos y las lluvias del alma
y esperé el renacer tras un nuevo otoño.
Construí mi hogar con materia vital y potente,
adorné mi palacio con las mejores palabras,
así fui tejiendo mi fuerte intelecto,
ajusté mis caminos a mi fiel voluntad
e hice de ella mi leal compañera.
Ante el tedio y el hastío reagrupo mis fuerzas,
reoriento el deleite por algo que conocer,
desafiante el sendero de estas nuevas verdades
que impulsan mi nave a través de estos mares
los cuales debo surcar hasta encontrar tierra firme,
en donde encuentre el alimento y la pureza del agua
y el lugar mas propicio para poder descansar,
del duro y difícil trayecto
que construí y decidí recorrer,
Sólo así obtengo la dicha,
sólo así supero mis límites,
sólo así me es posible crecer.

miércoles, 4 de julio de 2018

El despecho

Yanet decidió irse a dormir temprano la tarde del pasado miércoles. Sentía que nada de lo que hiciera en su casa podía brindarle bienestar y satisfacción, por lo que se acostó vestida en su cama matrimonial, pensando que así recobraría sus energías para no volver a faltar a su trabajo. Olvidó colocar la alarma a su despertador aunque no le hubiese sido posible percatarse de ella producto de los somníferos que le suministró a su sistema nervioso la tarde anterior.
Con una mezcla de cansancio y rabia se dirigió a la ducha, sabiendo si, que esta vez su jefe la regañaría. Permaneció unos veinte minutos en el agua tratando de que su mente se animara mientras jabonaba su cuerpo, pero la frialdad del agua hizo que interrumpiera su aseo ya que el gas del baño se había terminado. Todo le parecía estar en su contra y percibía que nada le resultaba bien desde que su marido la abandonó.
Su ausencia y el peso del recuerdo la mantenían sumida en una gran crisis emocional, en la cual desde la tristeza pasaba rápidamente a la rabia y la melancolía, y de esta a la indignación. 
Olvidó desayunar y elegir la ropa más sensual ya que ahora no existía la motivación de seducir a su esposo en las horas de almuerzo en el restaurante céntrico al que solían ir juntos desde que se casaron. No le asombró que el azar le fuera desfavorable al encontrarse con el ascensor averiado, por lo que tuvo que bajar dificultosamente los veinte pisos del departamento al que recientemente se habían cambiado ella y su marido. “Buenos días señora Yanet”, fueron las palabras corteses que el conserje brindó a esta, pero ella no respondió ya que corrió de prisa hacia el estacionamiento en busca de su automóvil con el fin de llegar pronto a su lugar de trabajo. Esta vez si reaccionó airada al percatarse que en su cartera no se encontraban las llaves de su Peugeot, pero recordó el ascensor con desperfectos técnicos y no dudó en pedirle al conserje que buscara las llaves en su departamento, las cuales se encontraban en la biblioteca de su marido.
Casi cinco minutos más debió esperar Yanet que volviera el gentil conserje de su travesía hasta el piso veinte, y al verlo llegar esta vez se mostró más amable con el trabajador, que la primera vez que lo vio aquella mañana.
Tampoco le sorprendió que sus deseos de escuchar algún trozo de alguna canción romántica con el fin de alegrarse se viera frustrado también por haber olvidado la radio del automóvil. Pero ya sabía que era lo que la alegraba, y eso era pensar en el amor que vivió junto a su marido. Unos metros más allá, se detuvo en el semáforo que indicó para ella luz roja, y decidió comprar un periódico a una joven que en esa esquina trabajaba, para distraerse y leer su signo zodiacal en el horóscopo cuando estuviera en su oficina. 
Al llegar a la empresa en la que prestaba servicios de secretaria del subgerente no olvidó bajar de su coche el informe que debía entregar ese jueves a medio día y tampoco el periódico, el que guardó en su cartera.
Sus compañeras de piso la saludaron como quien saluda a un enfermo a quien se le ha diagnosticado una enfermedad mortal, celosas de no presentarse pesimistas y tampoco demasiadas eufóricas, puesto que se habían enterado de la ruptura de Yanet. Ya en su oficina no pudo con la pena al ver la fotografía en la que aparecían ella y su marido en la inolvidable noche de luna de miel que pasaron en Cancún, pero fue Laly, su mejor amiga en la empresa quien le hizo olvidar el dolor mientras le servía una taza de café y le contaba acerca de la ropa interior femenina que estaba en oferta en el nuevo mall.
Acordaron ir juntas a aprovechar la oferta al terminar sus jornadas laborales y luego volvieron cada una a sus respectivas ocupaciones, por lo que Yanet tuvo tiempo para sacar el periódico de su cartera y revisar el horóscopo. Desfavorables fueron las noticias en el plano sentimental pero que hacían énfasis en el rol activo que debía tomar la persona signo piscis en su relación amorosa. Un tanto decepcionada de los designios que le presentaban los astros se mostró Yanet, pero comprendía que debía hacer algo para recuperar al amor de su vida, ya que iniciativa no le faltaba, sólo debía pensar fríamente según le aconsejaba el horóscopo de aquel día jueves.
Como ya había intentado acercarse a Mario, su marido, hablando con él personalmente y vía telefónica, no sabía con exactitud cómo recuperaría su amor, pero se sentía bastante motivada por lo que rió de alegría, como quien sabe en el fondo de su corazón que conseguirá su objetivo. 
El reloj de su oficina sonó como de costumbre al dar las 12 por lo que Yanet miró su espejo y se arreglo el cabello, pero sus ojeras no le parecieron bien y tuvo que ocultarlas mágicamente con sus polvos de maquillaje, ya que vería a su jefe directo y debía dar una buena impresión y de paso excusarse por su ausencia el día anterior y también por su atraso aquel jueves. Por suerte el subgerente se encontraba de buen humor y no la amonestó verbalmente, sólo le aconsejó ver un especialista para que pudiera superar el duelo que ella estaba viviendo en su interior, palabras sinceras de preocupación que Yanet agradeció sonriendo, puesto que ya había decidido luchar, sin importar las consecuencias, por tener de vuelta en casa a Mario mientras salía de la oficina en dirección al casino para ir al almorzar junto a Laly y el resto de sus compañeras. 
Juntas conversaban acerca del final de la telenovela del canal nacional, mientras saboreaban el delicioso plato que el casino sirvió ese día. Fue Marta Elena, quien al parecer no se encontraba al tanto de la separación de Yanet, quien le preguntó por su marido. El tema ya estaba en el tapete y a Yanet no le quedó más que hacerles ver a sus compañeras que ella ya había tomada una firme decisión de recuperar a su marido. Laly le hizo ver su preocupación al notar en el rostro de Yanet una sonrisa malévola y de paso le preguntó qué es lo que pensaba realizar para tener nuevamente a Mario durmiendo bajo su techo, pero Yanet no supo que decir y les pidió consejos. Una de ellas le recomendó seducirlo al momento en que Mario acudiera a buscar la ropa que aún le quedaba en el departamento. Otra le aconsejó seguirlo y saber qué es lo que hacía y donde estaba viviendo. Finalmente Laly le sugirió hacerle un trabajo de brujería con el fin de tenerlo sólo para ella bajo un poderoso amarre que unos amigos haitianos realizaban por ciento cincuenta mil pesos, a demás de garantizar su efectividad.
Todas miraron a Laly sorprendidas de sus palabras y también se mostraron escépticas y temerosas de los efectos y consecuencias que tenía la magia negra, pero yanet vio la oportunidad más grande que haya tenido en su vida y le pidió a Laly afinar los detalles para el encuentro con los brujos.
Ni siquiera recordó que junto a Laly irían esa tarde al mall y terminadas ya sus labores aquel jueves, se dispuso volver a su hogar, esta vez más contenta de lo que estuvo esa mañana. Mientras iba en su vehículo a toda velocidad cantaba una hermosa canción de amor, y su semblante dejaba ver una fuerte ilusión por rehacer su matrimonio y hacer feliz a su marido.
Estando ya en su departamento vio en la contestadora de su teléfono dos llamadas provenientes del celular de Laly, y le pareció extraño que ella no la llamara a su celular, y al revisar este notó que Laly si la había llamado, comprendiendo que su fuerte y elevado canto no le permitió escuchar los llamados, por lo que llamó rápidamente a su compañera para saber qué es lo que deseaba. Laly necesitaba que Yanet tuviera para el día viernes una foto de su marido o cualquier prenda de él que haya estado en contacto directo con alguna parte de su cuerpo para realizar el tan esperado amarre.
Teniendo en cuenta cuales eran los elementos indispensables para realizar el mencionado trabajo, Yanet se dirigió a su habitación y buscó en su armario la ropa que Mario utilizó en el juego de tenis que jugaron el fin de semana antes de su partida. También dejó junto a la ropa la foto en que Mario lucía su traje de bodas, la cual se encontraba sobre el velador, fotografía que tenía un gran valor emocional para ella.
Conciente de haber dejado todo lo necesario preparado para el siguiente día, Yanet decidió irse a dormir, esta vez bastante más animada que la noche anterior, puesto que ahora su mente estaba poseída de una gran ilusión que le hizo olvidar la ausencia de su marido y le permitió conciliar rápidamente el sueño.
Llegada la mañana Yanet se dirigió velozmente a la ducha, para luego proseguir con un gran desayuno que la llenó de energía y esta vez más atenta, no olvidó la radio de su automóvil. Ya en dirección a la empresa ansiaba que transcurrieran rápido las horas y no dudaba en pedir autorización a su jefe para retirarse más temprano de sus labores, pero recordó que durante el día, Laly le confirmaría la hora en que estaba prevista la cita con los haitianos. No se equivocó al pensar que esta fuera fijada para el anochecer en el momento en que Laly se lo dijo en su oficina y de paso le preguntara por los elementos requeridos para iniciar el contacto.
Sin más sucesos de relevancia para la vida de Yanet siguió transcurriendo aquel día viernes en la empresa en que trabajaba, salvo ese aire de triunfo que ya comenzaba a respirar y que le permitía ver el futuro con ojos de una verdadera hembra dominadora y lucir una gran sonrisa en su maduro rostro. De esta manera finalizaron sus actividades en la oficina y con una agilidad inusual en ella arregló todas sus pertenencias más lo requerido por los hechiceros haitianos que le aseguraban traer de vuelta a su vida a Mario. Como Laly la esperaba en el estacionamiento de la empresa, Yanet sólo tuvo que dirigirse a su automóvil y seguir a su amiga quien la guiaría hasta la casa de los brujos.
Mientras se alejaban del centro de la ciudad nuestra protagonista se preguntaba en su interior cómo sería la casa de los haitianos, que según le comentó Laly quedaba en los suburbios de la capital, pensando que debía ser un tanto sombría ya que tenía como referente en su mente sólo las casas de los brujos de los cuentos para niños que tuvo la oportunidad de leer en su infancia. Finalmente llegaron a un sector que únicamente se encontraba iluminado por un foco que a ratos prendía y que cuando Yanet vió que este generaba en el piso unas sombras espeluznantes, le dieron la impresión de estar en otra dimensión paralela a la real, por lo que Laly debió cogerla del brazo y guiarla por la oscuridad hasta que dieron con la casa número 14354 en donde la esperaban los haitianos. Cuando llamaron a la puerta se sorprendieron al ver que quien las fue a recibir era una joven mujer que no superaba los veinte y cinco años y que según lo contado por Laly a Yanet era la hechicera que realizaría el amarre, Yanet pensó que sería una bruja mayor y con más experiencia, pero ni siquiera pensó en desconfiar del poder de la hechicera y confió plenamente en lo que ella le aseguró conseguir mientras caminaban por el pasillo de la casa. Ya en el interior del hogar de los haitianos, las oficinistas se sintieron un poco mareadas producto del humo de unos raros inciensos que habían en el lugar y su asombro aumentó aún más puesto que conocieron a un hombre que se presentó como el poderoso maestro Sherim, conocedor de las milenarias técnicas de aniquilamiento, alejamiento y amarre haitianos. El maestro Sherim preguntó quién de las dos era la mujer que se beneficiaría con el amarre, a demás de pedirle los elementos requeridos para iniciar rápidamente el contacto. Yanet más feliz que nunca le preguntó al brujo si prefería una foto o alguna prenda de su marido, a lo que el brujo contestó que daba lo mismo, ya que su poder era infalible y el hechizo no fallaría.
Los hechiceros empatizaron con Yanet y le prometieron informarle acerca del progreso del amarre vía telefónica, lo que provocó una sensación de seguridad en ella.
Junto a Laly decidieron regresar a sus hogares, puesto que ya habían cumplido lo que se habían propuesto.

Yanet sólo debía esperar que el contacto se iniciase y el correspondiente llamado de los brujos quienes le informarían sobre los avances del trabajo y de paso, del paradero de su marido.
De esta forma Yanet esperó una semana hasta que los haitianos le comunicaron sobre el amarre, y también se enteró que Mario convivía con una mujer más joven que ella, pero que pronto la alejarían de la vida de su hombre y que él volvería rendido a sus pies.
Yanet supuso que Mario la había dejado por otra mujer, pero esto no le importó puesto que confiaba plenamente en las palabras del maestro Sherim quien le aseguró tener a Mario nuevamente sólo para ella.
De esta manera transcurrieron las semanas y los brujos trabajan en la vida de Mario, primero tratando de alejarlo de su nueva pareja, para esto recurrían a sus técnicas de provocarle vómitos cuando él estuviese comiendo junto a su pareja, inhibiéndole el deseo tanto con desconcentraciones como también con debilitamientos energéticos, que según la estrategia de los brujos provocaría la ruptura. Otra de las tácticas empleadas por los hechiceros era tratar de provocarle desconfianza en su mujer, para ello le generaban sueños en los cuales su pareja mostraba intenciones de dañarlo.
Todo esto no desalentaba a Mario, quien se encontraba profundamente enamorado, al igual que su pareja, quien si lo comenzó a notar extraño y creía saber qué es lo que lo aquejaba. Mario estaba convencido de que era víctima de un trabajo de brujería y sabía con exactitud que tras el, estaba la mano de su ex esposa. Los brujos llamaron a Yanet y le dijeron que Mario se dirigía hacia su casa con la intención de matarla, ya que él sabía acerca del trabajo que le estaban realizando. Yanet asustada salió de su casa y se dirigió a la casa de Laly para esconderse allí, puesto que sabía que Mario era un hombre muy agresivo y en su casa ella corría peligro.
Mario, en su vehiculo, iba a toda velocidad por la carretera mientras gritaba fuertemente y maldecía a Yanet. El maestro Sherim, desde su casa, tomó la decisión de provocarle temor a Mario con el fin de impedir que le hiciese daño a su jefa, mientras clavaba su cabeza con las agujas del vudú, pero no fue preciso ya que clavó un ojo de Mario y lo hizo perder el control de su vehiculo, el que se estrelló junto a un camión que se dirigía en sentido contrario. Mario había olvidado colocarse el cinturón y su cuerpo quedó destrozado, al igual que su automóvil. Yanet al enterarse vació el frasco de pastillas que había en el botiquín y se tomó veinte de ellas. Cuando Laly fue a verla, ya era demasiado tarde, Yanet murió intoxicada. 

Creando y Riéndo

Me levanto con nuevas ideas en la mente,
superar mis adversidades y
 cooperar con las de otros.
Me esfuerzo al máximo
 para que el dolor  no me paralice,
y detenga esta inspiración divina
 de crear y crear...
mundos ficticios y paralelos
 a nuestra realidad,
Pero pienso, el lenguaje mismo
 es una metáfora de la realidad,
una cosificación de mi entorno,
entonces que creo
 que ya no haya sido
 creado, cosificado.
En ese punto de mi divagación me digo...
lo esencial es crear algo novedoso,
 un tema, un personaje y un entorno,
para que mi lector diga
 " el hombre mordió al perro y no el perro mordió al hombre"
Y recuerdo a mis maestros,
 gana por "Knockout" y
 me lleno de energía
 para seguir creando,
 y no ser un nihilista pasivo
 que esta consciente
 de su eterna inspiración creadora
y no hace mas que lamentarse
 al ver el sin sentido de la vida...
Yo creo mi sentido,
yo le doy rumbo a mi vida
 y dirijo mi brújula
 hacia el norte...
Eso lo descubro
 todos los días y todas las noches...