jueves, 5 de julio de 2018

HERIDO


Fui cayendo despacio
en un frío piso de cemento,
mis piernas no se movían
ni con el máximo de esfuerzo.
¿Por qué subí a ese auto?
¿Por qué no baje a tiempo?
Paré la hemorragia que ya 
empezaba a mojar mis pantalones,
la adrenalina bajaba y el dolor
comenzó a sentirse,
grave, punzante, limitando a mi pensamiento positivo.
Tuve que recurrir a mi voz interior y decirme;
"vamos, no estas herido en ningún órgano vital,
sobrevivirás pero quizás no vuelvas a caminar".
Sin duda alguna mi mente y emociones abogaban
un pensamiento más optimista y
aunque mi voluntad hizo que me moviera del lugar,
sufrí por instantes el dolor de un inválido.

No hay comentarios: