jueves, 5 de julio de 2018

Desorden y desobediencia

Aún se recuerda a un puñado de jóvenes que organizados combatían contra la autoridad universitaria y de paso al aparato represivo que ésta mandaba en contra de ellos. Aquel día la paralización de las actividades académicas comenzó alrededor de las 9 de la mañana, por un lado estaba la fuerza policial esperando que los encapuchados inciarán lo que ellos llamaban desórdenes, pero que analizados friamente eran más que eso, era el descontento generalizado de la mayoría de los universitarios que agrupados en diversos frentes estaban listos para iniciar la lucha contra la policía. En uno de esos bandos estaba Miguel, un estudiante aguerrido que ya había iniciado por su cuenta la preparación de la ofensiva. Primero intentó quitarle a los periodistas contrarios a las políticas estudiantiles una máscara antigas, necesaria para combatir largo rato a los carabineros del sector. Su intento fue frustrado no por que Miguel no supiera acercarse sigilosamente al grupo de periodistas, sino por que el desgraciado periodista forsejeó largos instantes con Miguel. Desistió de obtener la máscarilla y se fue a reunir con otro grupo de exaltados para traer unos neumáticos y dividir el centro de la lucha en dos partes. Todo objeto contundente servía para armar las barricadas, basureros municipales, rejas, piedras y ramas. No se sabe por qué razones Miguel ese día no se encapuchó, algunos dicen que se le olvidó, pero según fuentes cercanas Miguel no contaba con otra prenda mas cómoda para cubrir su cuerpo. Tampoco se sabe por qué Miguel decidió apartarse del grueso de encapuchados y parase delante de ellos, pero según me informaron, era por que tomó la causa como suya, recuérdese que años atrás nuestro protagonista había sido herido por un balín de goma en su frente, por lo que mantenía aún mucha ira en contra de la policía. Quizás fue ese el motivo, quizás no, pero aún recuerdo a Miguel lanzando piedras y botellas a los piquetes que comenzaban a agruparse en los costados de la avenida. Los piquetes siempre están acompañados de una especie de franco tirador, a quienes Miguel mostraba su abdomen en señal de provocación, más que mal, fueron ellos los que hirieron su frente con un balín de goma. Tal vez las órdenes dadas a la policía eran contener y no abrir fuego a la masa que animosamente lanzaban sus piedras e insultos a carabineros, o tal vez pensaban que Miguel los podía quemar con una bomba molotov, ya que este a ratos dejaba ver una botella vacía que al parecer la policia daba como una molotov. Habrán transcurrido alrededor de 15 minutos y ambos piquetes, alrededor de 8 policías dividos en dos grupos comenzaron a avanzar lentamente por entre medio de los árboles de la avenida. Un lanzamiento certero de Miguel dió en los pies de uno de los policías y este dió la orden que llegara otro piquete que sumado a los otros dos corrieron con sus pesados trajes en busca de Miguel, quien corriá a toda velocidad y se internaba en una conocida villa del sector para cambiarse rápidamente de ropa y salir caminando como un civil normal y corriente.Pero fue rodeado por dos piquetes y no halló nada mejor que ingresar sin permiso a una casa cuya dueña barría su antejardín, pero los gritos de ella y el de los policías gritando
tampoco intimidaron a Miguel, sólo su adrenalina subió al máximo y no pudo cerrar la puerta de la casa. Miguel fue formalizado por desordenes graves, intento de robo a los periodistas e  
invación a hogar privado.

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