Han pasado los días
y aún te recuerdo mía,
en la calle, en nuestros hogares,
en nuestro mundo...
sigue vigente la imagen de tu presencia ante mi,
y no puedo exigirle a mi mente
que te borre de mi memoria,
ni tampoco puedo hacer que mis emociones
bloqueen este sentimiento.
No se si tengo esperanzas
de reencontrarme contigo
o si tú
estas dispuesta
a regalarme nuevamente
tu corazón.
Contigo siempre tuve todo
y no lo vi,
mis ojos se cegaron
ante tanta pasión
y locura,
y no pude comprender
que te estaba perdiendo,
poco a poco,
en un vaivén
de juergas y de robos
de miradas
que pretendían
quitarme de tu lado.
Aún me siento culpable
por dejarte marchar
en un momento difícil,
y no brindarte mi apoyo
y mi hombro
para que consolarás
tus lágrimas,
o ser el bastón de apoyo
a la crisis que sobrevino
a nuestra unión.
Falle, te fallé y me falle a mi mismo,
a mi convicción
y seguridad que me decían
"yo soy tuyo y tú eres mía".
Ahora me consuela saber
que estás bien
y que todos tus proyectos
se han ido cumpliendo.
Pero el consuelo es
para los perdedores
y yo te perdí,
como quien pierde
unas monedas
de alto valor.
Aún seguirás rondando
en mi vida
y quien sabe
si alguna vez
vuelva ver brillar
tus hermosos ojos
ante mi...

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